5 GRAMOS
Tengo una ligera presión en el pecho, me duele el hombro, tengo asma, ataques epilépticos, problemas digestivos, problemas de pareja…
Cuántas veces cuando alguien me ha hablado así en consulta, le he puesto la mano en el corazón y le he presionado fuertemente, muy fuertemente, ¡para que sienta lo que no siente!
¿Cómo se puede definir de esa manera la soledad, el distanciamiento, la indiferencia, el miedo, la locura? ¿Cómo podemos banalizar de esta manera tantas veces el sufrimiento del ser humano?
¿Cómo podemos dejar de lado al ser humano de esta manera, abandonar la naturaleza y mirar hacia a otro lado, el lado del pensamiento?
Pero bastaría luego 5 gramos de presión sobre el corazón, 5 gramos de conocimiento profundo, 5 gramos de silencio y de quietud, 5 gramos de unión, o tan sólo 5 gramos de presencia en esos momentos para que haya un cambio profundo.
Tendría que haber en el mundo, en estos instantes, una manifestación cada segundo, ¡no a ratos!, de todas esas ciencias humanistas en contra de esa losa tan grande que es el pensamiento. La humanidad ha abandonado su sufijo, -idad, que habla de su cualidad principal haciendo referencia a lo “que es”, al ser, y su camino, el autoconocimiento, para vincularse a lo humano como aquello que se le ha privado de su esencia, trasladando lo privativo al pensamiento como cualidad, y a la ciencia como camino de aproximación.
Mucho hemos descuidado al que nos avisará del amor por el que nos avisa del miedo, la voz de la naturaleza por el ensayo del pensamiento, la obra por el bosquejo.
Ojalá nos manifestemos más en estos momentos, pero no en las calles sino en las escuelas y en cada hogar, contra esa losa. Y esos 5 gramos de presión fuesen de una especie de agradecimiento hacia la proveniencia, más que de una especie de deuda con el linaje, una contra.
5 gramos de presión, una bandera blanca. Así alza su vuelo la paloma o el águila imperial, gracias a esos 5 gramos de presión que contrarrestan su peso
Cuando alguien esté mal ponle solamente 5 gramos de presión sobre su pecho, ¡por Dios!, como si fueras un necio y no supieras de nada, y disimulando déjate azotar por el amor, por la fuerza interior, ¡que es también cierta!, más que la ciencia.
Nunca está a salvo sólo una parte. Más de 5 gramos de presión sólo es una losa.
¡Que los esfuerzos sean enteros como los días, que el corazón no esté repartido durante la noche, que al enfermo se le dé por entero, pediría!
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