COMPARTIENDO EL TRASFONDO DE LAS PALABRAS DEL PASADO RETIRO DE FEBRERO.

Todo esto ocurrió en los periodos de meditación o de zazen.
¿Qué es la meditación? ¿Es sólo la respiración, es sólo una postura, es sólo dejar pasar los pensamientos? Por supuesto que no, la meditación es un estado de consciencia y de unión que se alcanza profundizando sobre todas esas cosas que sabe la mente, hasta llegar, tras el abandono de toda idea, a un estado de paz profundo, donde queda toda práctica en el fondo del saco. ¡Nos queda mucho tiempo, no necesitamos pensar! Esta frase habla del aquí y el ahora, ese estado de paz profundo, todo el tiempo que tenemos, la disposición real del tiempo, todo el tiempo del universo, esa experiencia de paz que se traslada y hace referencia al tiempo que continúa después de un retiro, a la no vinculación del tiempo solo a las palabras o a las formas durante las prácticas.

Continuaba diciendo; ¿Cómo darle razones que no sean pensamientos a los primeros y quitárselas a los segundos? La paz como cese de todo pensamiento y de toda demostración, de todo lo que atañe a la razón. ¡Qué difícil es comprender esto hoy en día! ¡Qué mal uso se hace del término meditar, cuando a la experiencia íntima, inmaculada, se la saca a la intemperie, se la viste, convirtiendo a menudo el aquí y el ahora en el tiempo que dura el desfile! También decía; Siempre tenemos un minuto más. Ese minuto más tras el pensamiento, cuando dejamos de identificarnos con las formas y los pensamientos, donde la meditación y un retiro adquieren su verdadero significado. Nadie nos ha dicho nunca que había un minuto más en cada minuto.

Muchas veces cuando sufrimos, mientras estamos pensando, no somos conscientes que siempre tenemos ese minuto más, y que la oportunidad de ese minuto no está dentro del cuerpo ni de la mente sino justo donde acaban estos, aquí y ahora. Ese minuto más que Rafa intenta conceder siempre a Jihane, y que Jihane intenta conceder siempre a Rafa, cuando las prácticas continúan más allá de sus formas y apariencias, de las razones en las que se sustentan tantas sectas, la religión y todas esas formas de terapia. Para amar, decía Thich Nhat Hanh, hay que estar presente y no buscar razones. Así la meditación no es una forma de relajación, una técnica, ni una respiración profunda, ni siquiera es el bosque, como idea, sino ese momento que el bosque mira hacia fuera y nos permite ver de nuevo el árbol, ese minuto más.

Hablaba también del perfeccionismo, de la refinación de la mente, de la estética de la razón, del juicio que se establece acorde a las modas, de la mirada que se posa, como la mayoría de los padres, sobre las formas y los pensamientos más que sobre la niñez como tiempo presente. Me pregunto, ¿qué queda de ese minuto más cuando la mente se hace dueña del mismo atribuyéndole a ese minuto una razón, esas broncas constantes en muchas casas hacia los niños, o esos diagnósticos que son como una queja que encuentra la mente y el cuerpo hacia el momento presente, hacia el niño? ¡Qué poca ayuda todo esto!

Y al final del día y del retiro ya pocas palabras; No me gusta añadir mucho, decía mirándolos a todos ellos a través de ese minuto más que sus presencias me regalaban, ¡no se porque tiene tanta importancia lo que añadimos cuando alguien te mira de esa manera! Es esa soledad que tantas veces sentimos pero que ese día era un minuto más para cada uno de nosotros.

Todo el mundo sufre a partir de los dos o tres años
¡Qué falta de memoria!
Entonces me pregunto por qué nadie guarda un minuto más de silencio. Así, me gustaría que cada una de vosotras os vayáis sintiendo una vela encendida dentro de vuestros corazones tras el Retiro, esas velas que enciende el maestro cada mañana al despertarse en los templos, y al mismo tiempo esa vela nunca os deslumbre demasiado, que ni lo bueno ni lo malo os deslumbre nunca demasiado-“olvidarse de uno mismo”.

Rafa, Mokuyo.

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