Enseñanzas Retiro Mayo 2026 - Madrid
INTRODUCCIÓN AL RETIRO
Mis palabras durante el día de hoy no buscan sólo en la solución, sino en la experiencia, adentrarse en la experiencia silenciosa del tiempo y del espacio, en la práctica de la meditación.
¿Qué es la meditación? ¿De qué se trata esto?
Esto no se trata de relajación. Quizás este término “relajación” sea uno de los conceptos que mayor daño han hecho a la meditación, a las terapias, a la psicología y por supuesto a la medicina.
Relajarse no sirve de nada si uno no es consciente del problema que genera su tensión o síntoma, del problema que tiene. Es como si una persona que se siente sola y todo lo que hace en su vida es para tapar su soledad no es consciente de la misma, por mucho que se diga “me voy a relajar” seguirá sintiéndose sola.
La meditación, el yoga, la comida, el paseo que luego daremos no se trata solo de relajación, no os relajéis demasiado en la meditación, en el yoga, como se relajan muchos en muchas prácticas con el destello de sus propias mentes, no os relajéis tampoco durante los ratos que no practicamos, que vuestros cuerpos sigan atentos en ese momento.
No buscar sólo la relajación, es no dejarse engañar por el cuerpo y por la mente, no quedar atrapados en el yoga y en la meditación.
PRÁCTICA DE LA MAÑANA
No os relajéis demasiado.
Hoy íbamos a contar con Ji como traductora al Inglés dado que contamos con dos personas que vienen de España y su español no es aún muy fluido, finalmente hemos pensado que no es necesario. Cuando yo practicaba con mi maestro francés Rafu, siempre había una monja que hacía de traductora al español, aunque él conocía algo del idioma. Mi maestro corregía inmediatamente a la traductora a veces cuando no era exacta con la traducción, no era una cuestión de mantener su voz, sino de poder escuchar el eco tras sus palabras. Escuchar hoy el eco, aunque no esté JI traduciendo, tras mis palabras, no os relajéis, escuchar al eco que vuelve.
No os relajéis, no podemos entender algo si hay una especie de representación de ese algo en nuestra mente, no os relajéis con las palabras, no saquéis ninguna idea, esperar el eco nada más, la más mínima idea de relajación es incompatible con la misma.
Practicar significa participar no solo relajarse; levantarse por las mañanas, no quedarse soñando. Participar, querer participar, ser apasionados, estar vivos. Hoy la gente quiere más que nunca que el otro le resuelva la vida, el arquitecto, el médico, la dietista, la profesora de yoga, el amigo, pero ellos no participan.
Participar, recibir una parte de algo, dice el diccionario. No dice recibir algo, sino solo una parte, sólo una parte significa compartir algo, por eso uno no puede relajarse del todo ni contraerse del todo, hay que abandonar el ego, aprender a compartir, eso es vivir. Zazen, la meditación, el yoga entrañan compartir, no sólo una parte, sino una experiencia de unión, como la propia palabra yoga significa.
No se puede partir un coche en partes, darle a cada uno una parte, a uno una rueda, a otro el volante, a otro el acelerador, a otro el freno y querer conducir cada uno solo con su parte, o partir un billete de 500 euros en trocitos y poder ir a comprar cada uno con su dádiva. Por eso practicar, meditar, no es solo una parte, es conducir, a veces acelerar, a veces frenar. De la misma manera la respuesta a todo eso que buscáis en este retiro, hemos leído todas vuestras inquietudes en el cuestionario minuciosamente, no es solo una parte, la solución nunca es una parte. Por eso decíais una de vosotras “Me gustaría tener experiencia en un ámbito desconocido” (no solo en la parte conocida, el “yo”).
Ahora viene la comida, una parte de la tierra, una parte del sol, no sólo está para relajar los estómagos sino para seguir compartiendo algo, practicando.
PRÁCTICA DE LA TARDE
Me decíais hace un ratito que en la postura de medio loto os dolía el cuello, las rodillas…, eso solo es una parte de la meditación, del yoga, del amor, pero la meditación, el yoga, el amor no son una parte.
Solo se puede amar sin dividir el amor, yo quiero mucho a mis hijos, yo quiero a mis padres más que a nadie, mi pareja es el amor de mi vida…Solo se puede amar siendo amor más que una parte, esto es lo que los sabios llaman coherencia, unión, conexión, práctica. Cuando se dividen los principios surgen los dogmas, los teoremas, las hipótesis, las religiones, las ciencias, la falta de eco, el sufrimiento. En los colegios van a menudo gente a hablar de la pornografía, de las redes sociales, del cuerpo, de las enfermedades sexuales, del miedo…si me preguntasen que me parece todo eso diría ¡PORNOGRÁFICO!, cada uno enseñando sus partes, lo que ellos conocen, en lugar de hablar primero del amor, de extasiar y saciar el pensamiento con este momento, buscar la intimidad en el ahora.
Hablábamos mientras comíamos de los problemas de sueño que tiene mucha gente, decía; sería absurdo tras toda una noche apagando un incendio, después de apagar el fuego, decir “¡Jo! Es que llevo toda la noche sin dormir”, pero sería todavía más absurdo decir “¡Que bien que he estado toda la noche sin dormir!” ¡Idiota ha habido un fuego! se le podría decir.
Cuando uno es joven y tiene menos experiencia es más fácil explicar qué es la meditación, decir a alguien tienes que respirar profundo, dejar pasar los pensamientos… Ya sabemos que pasa la mayoría de las veces, que la gente en vez de dejar pasar los pensamientos se dedica a pasear los pensamientos, jijiji. Pero cuando uno tiene más experiencia, es más difícil decir algo, porque uno ha aprendido que fácil y difícil solo son una parte. La meditación, el yoga, no son solo una parte.
Nos decíais en la encuesta “Me gustaría tomar decisiones con más claridad”, un maestro no busca la claridad solo busca la presencia, mantener la experiencia más que algo en lo que hace, y si se equivoca, aprende. Dicho de otra manera “Querer controlar como decías una de vosotras, vuestras emociones” es poner la atención solo en una parte y no en la experiencia.
Lo laboral, lo familiar, los temas de pareja, solo son una parte. El mayor problema de esta sociedad es la constante división, cada vez más terapias, cada vez más palabras para definir el amor, cada vez más soluciones, cada vez más partes.
Observar el miedo también, cómo funciona, la parte del yo que teme lo desconocido porque se cree que lo desconocido es otra parte, jijiji. “Alienaros con vuestro ser”, como decíais una de vosotras, ¿Y cómo se hace eso? La pregunta que se repite una y otra vez en consulta como tabla de salvación que busca el ego para no cambiar. Eso no se puede hacer, lo único que se puede hacer es desvivirse como hacen algunos intentando hacer algo, pero para vivir no hay que hacer nada. Cuando una acude a un retiro donde se celebrar el despertar del Buda, durante esos días apenas se hace nada más que meditar, uno se ducha menos, se habla muy poco, la comida es más ligera, y los kusenes, las enseñanzas, también son muchas menos, para poder escuchar en esos días el eco de aquella larga noche donde el Buda despertó, ¡Escuchar ahora ese eco!
El eco es ese momento en que la voz del ego rebota en las paredes rocosas y firmes de la fe y vuelve formando parte ya de la naturaleza, de este momento.
Cuando uno intenta relajarse, o dormir, o desea algo antes que sentir el amor, o busca la salvación en los túneles del pensamiento más que en la silenciosa simetría del silencio, el eco, aparece el sufrimiento.
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